Viajes por el Scriptorium


En la habitación hay una serie de objetos, y cada uno de ellos lleva pegado un trozo de cinta blanca, con una sola palabra escrita en mayúsculas. En la mesilla de noche, por ejemplo, la palabra es MESILLA. En la lampara, la etiqueta dice LAMPARA. Incluso en la pared, que estrictamente hablando no es un objeto, hay un trozo de cinta adhesiva donde se lee PARED. El anciano levanta un momento la vista, mira la pared, ve la etiqueta que hay pegada en ella y, con voz queda, pronuncia la palabra pared. Lo que en ese momento no podemos saber es si esta leyendo la palabra escrita en la tira blanca o si solo se refiere a la pared propiamente dicha. Puede que se le haya olvidado leer pero sepa reconocer las cosas y llamarlas por su nombre o, a la inversa, que haya perdido la capacidad de distinguirlas pero que aun sepa leer.
Viajes por el Scriptorium (Paul Auster)



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