Summer Clouds in Teruel Four Part

El Ultimo de la Fila-Cosas que Pasan

Kafka en la orilla de Haruki Murakami  Capitulo 31.

     La rodeas con tus brazos, la estrechas contra tu pecho, la besas.
Sientes como ella se abandona.
     - Todos nosotros estamos soñando –dice la señora Saeki.
       Todos nosotros estamos soñando.
     - ¿Por qué tuviste que morir?
      - No pude evitarlo - dices tu.
     Tu y la señora Saeki volvéis a la biblioteca caminando por la playa. Encendéis la luz de la habitación, corréis las cortinas, os abrazáis en silencio entre las sabanas. Repetís casi lo mismo que la noche anterior. Pero hay dos diferencias. Después de hacer el amor, ella llora. Esa es la primera. Hunde la cara en la almohada y llora largo rato en silencio. Tu no sabes que hacer. Depositas con dulzura una mano sobre su hombro desnudo. Piensas que deberías decirle algo. Pero no sabes que. Las palabras se hallan muertas en un hoyo del tiempo. Se acumulan sin ruido en el oscuro fondo de un lago volcánico. Esa es la primera. Luego, cuando se va, esta vez si, oyes el motor de su Volkswagen Golf. Esa es la segunda. Ella pone en marcha el motor, lo detiene, lo mantiene parado durante unos instantes, como si estuviera reflexionando, lo vuelve a poner en marcha, sale del aparcamiento y se va. Aquel vació, el intervalo de tiempo desde que ella para el motor hasta que vuelve a ponerlo en marcha te produce una infinita tristeza. Aquel vació se filtra en tu corazón como la niebla que viene del mar. Y permanece largo rato en tu corazón. Y pronto pasa a formar parte de ti.
      Al desaparecer, la señora Saeki te ha dejado la almohada húmeda con sus lagrimas. Vas palpando la humedad con la mano mientras contemplas como, al otro lado de la ventana, el cielo va adquiriendo una tonalidad lechosa. Desde la lejanía te llegan los graznidos de los cuervos. La Tierra continua rotando sobre su eje. Y, sin ninguna relación con ello, todos nosotros vivimos dentro de un sueño.

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